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Buenos dias, ya esta todo, todo listo. Hasta el ultimo detalle esta terminado en la consulta de Pinto. Me hace mucha ilusion, y para compartirla, este mes de Septiembre la primera entrevista sera gratuita. Asi podeis venir a conocer el centro, consultar dudas, plantear vuestra situacion...Podeis conocer qué soluciones puede daros la Psicologia y el Coaching a aquellas cosas que querais mejorar, cambiar o dejar a un lado. Para que nadie tenga que esperar, hay que hacer reserva a traves del 659 555 912 o en el mail consultas@avivirtambienseaprende.com. Si quereis aprovecharlo, esta a vuestra disposición, será un placer recibiros. Que tengais un buen día!!

Qué es eso del Estrés postvacacional

La vuelta a la rutina tras las vacaciones puede generar una reacción emocional de intensidad variable. En el caso de los periodos vacacionales se unen varios factores que hacen más complicado retomar la vida cotidiana.

El verano trae consigo cosas muy positivas:

- Mejoran las posibilidades para llevar a cabo actividades deportivas y en la naturaleza

- Crece el número de actividades que nos gustan

- Tendemos a relegar las actividades negativas que nos gustan menos, priorizando el disfrute

- Disponemos de más horas de sueño, descanso y realización de actividades ociosas

- Disminuyen los tiempos que pasamos en el trabajo



Esta readaptación suele venir acompañada de emociones y síntomas físicos como tristeza, ansiedad, llanto, dolor de cabeza, estrés, preocupación, cansancio generalizado, desanimo, problemas para conciliar el sueño, o falta de concentración. Es importante detectar si la intensidad de estos síntomas es muy alta o la duración se extiende más de lo normal, ya que puede desencadenar problemas de ansiedad, depresión o enfermedades físicas cuando se mantiene o aumenta esta situación.

Hay una serie de factores que facilitan sufrir este tipo de alteración:

  • Tener un alto nivel de ansiedad en nuestra vida normal puede facilitar que la vuelta a la rutina sea especialmente dura. Si durante el periodo de descanso aumenta nuestra ansiedad, es probable que tengamos que aprender a gestionar nuestro tiempo libre, y la relación con el trabajo. 
  • Volver a una situación problemática a la que no hemos sabido encontrar una solución, y que nos afecta a nivel emocional de manera intensa. Las vacaciones suponen en muchas ocasiones una vía de escape y liberación de situaciones especialmente complicadas, que si se desarrollan en el trabajo, suponen un reto difícil de mantener.
  • Estar inmerso en un exceso de tareas, y responsabilidades. Tendemos a cargarnos de exigencias en cantidad y dificultad, sin detectar cual es el límite de nuestras posibilidades y sin saber priorizar cuales de ellas nos ayudan a vivir.
  • No haber aprendido a mejorar nuestra gestión emocional. No nos enseñan a manejar nuestras emociones. Esta tarea hemos de aprenderla antes o después, ya que supone poder darle un cambio a nuestro sistema emocional.
  • Escaso autoconocimiento de uno mismo, de las necesidades, objetivos, emociones y reacciones. El descubrimiento de uno mismo dura toda la vida. Las experiencias que vivimos, nuestras relaciones, y el trabajo con uno mismo, nos ayudan a ir definiendo nuestra manera de ser y qué cosas nos ayudan a aprender a vivir.  
  • Carecer de un objetivo vital que nos motive y nos incentive. La vida tiene que tener ilusiones, prioridades, objetivos y valores. Cuando perdemos el rumbo o no lo hemos encontrado, hemos de volver a nuestros valores y las características que nos definen para buscar aquello que nos hace felices e ir a buscarlo. 

Podemos tomar algunas medidas para minimizarlo, como son:

  • Planifícate actividades que sean especiales y de las que disfrutes. Dejar de hacer muchas cosas que nos gustan y pasar a hacer muchas que consideramos obligaciones es duro. Los primeros días, mantén actividades que se acerquen a las que hacías en el periodo de vacaciones.
  • Aprovecha para marcarte un objetivo o meta del que tengas ganas desde hace tiempo. No tiene que ser algo grande, pero si ilusionante. Permítetelo y disfrútalo. 
  • Marca muy bien los tiempos para el trabajo, date tiempos de ocio y desconecta física y mentalmente de tu actividad laboral. Muchas veces el trabajo no son 8 horas de nuestro tiempo, sino que nos acompaña en forma de runrún y pensamientos repetitivos todo el día, y esto resulta agotador.
  • Instaura una actividad regular que te permita desconectar de todo y sacar algo esencial de ti.
  • Adapta los horarios y rutinas de manera progresiva para que tu cuerpo se acostumbre.
  • Recuerda y valora las cosas positivas de tu vida. Esas “obligaciones” son cosas que hemos ido eligiendo porque nos permiten tener la vida que deseamos. Aquello que nos hace felices. Cada día al levantarnos elegimos como queremos invertir el tiempo que tenemos. Decídete por cosas que te hagan estar donde deseas o ama el lugar donde estas. Olvídate de la distancia que nos separa de los grandes sueños, constrúyelos día a día y vive el presente, como regalo que es.
  • Si se mantiene o el sufrimiento es insoportable, acude a un psicólogo.

    Ángela Santos Psicóloga y Coach
    consultas@Avivirtambienseaprende.com

Nuestra vida se merece algo más, algo mejor. ¿No crees?

Después de muchos años en formación y con la experiencia en la clínica, observo que muchas personas adjudican a las circunstancias vitales su nivel de felicidad o infelicidad. Esto nos coloca en una trampa, no solo psicológica, sino también conductual, ya que permite atribuir la responsabilidad a un elemento externo y por tanto, reducen sus posibilidades de acción. No es fácil salir del bucle del “ES QUE…”. Siempre hay un motivo que no controlamos, una justificación que puede cubrirlo todo. Pero nuestra vida se merece algo más, algo mejor. ¿No lo crees?

Es determinante la forma personal de interpretar las cosas que nos pasan. La vida es como el tetris, nos lanza piezas que tenemos que saber y querer colocar para poder ir superando niveles. ¿Con que cristal miro la realidad? o ¿Cómo me cuento lo que me pasa? Leía hace unos días tres consejos para ser más felices en nuestra vida. Los proponía María Jesús Álava. Os los dejo aquí esperando que os sirvan de ayuda.

1. Perdonarnos bien. «Para ser felices hemos de perdonarnos y dejar de sentirnos culpables por lo que no hemos hecho en el pasado o por lo que hemos dejado de hacer. Perdonarse es una maravillosa forma de quererse, de ser amigo de uno mismo, de aceptar que podemos equivocarnos y aprender de las experiencias difíciles sin perder la autoestima». Perdonar, «no siempre es olvidar, pero nos devuelve la paz y premia nuestros esfuerzos; nos reconcilia con nosotros y con los demás. El perdón nos permite ser dueños de nuestras emociones y constatar que no hay felicidad sin sensibilidad, ni sabiduría sin flexibilidad».
2. Quererte mejor. Debemos ser indulgentes con nuestros errores, especialmente cuando no ha habido mala intención ni egoísmo, cuando no hemos querido engañar ni abusar de nadie, cuando inmediatamente hemos reaccionado y hemos intentado reparar nuestro daño... «Ojo, que perdonarnos no significa que no asumamos nuestra responsabilidad». «Cuando tengamos dudas sobre si merecemos perdonarnos, la clave será cambiar el tiempo verbal. No se trata de juzgar lo que hicimos ayer, sino la actitud que tenemos hoy». Además «perdonarnos de verdad implicará compromiso y necesidad de reparación, y nos ayudará a intentar subsanar, en la medida de lo posible, los daños que provocamos con nuestras acciones o nuestros errores». Debemos ser «nuestros mejores amigos».
3. Tomar las riendas de tu vida. Porque, si no sabemos perdonarnos, dejaremos que otros dirijan nuestras vidas, apunta esta psicóloga. «Porque las personas que no saben perdonarse, no aciertan a juzgarse con objetividad y son esclavas de ideas equivocadas y pensamientos poco objetivos que puede hacerles coger rumbos equivocados». Lo peligroso, «es que cuanto más nos cueste perdonarnos, más bajará nuestra autoestima, más nos costara querernos y más estaremos en manos de los demás. La conclusión es muy clara: o aprendemos a perdonarnos y querernos, o nuestra vida no nos pertenecerá».

A veces lo más difícil es aprender el cómo. Si no sabéis hacerlo solos, acudir a un especialista. Si algo escucho con mis pacientes es “no sé como no lo hice antes”. Avivirtambienseaprende.com
Psicóloga Angela Santos